 Los cuatro condecorados en la ceremonia del 21 de Mayo, en Valparaíso |
La tragedia del 27 de febrero marcará para siempre la historia de nuestro país y, en especial, la de nuestra Institución. Si bien los daños provocados por el terremoto y posterior tsunami en Talcahuano fueron devastadores para la Armada, cientos de marinos de todos los grados y escalafones realizaron labores extraordinarias, yendo incluso más allá de sus tareas ordinarias. Es en este contexto que surgieron historias de valentía y de entrega por parte de miembros de nuestra Institución que sin duda llenan de orgullo y de esperanza.
El Sargento 2° Héctor Valladares Cáceres, Cabo 1° José Muñoz Castro, Soldado 1° IM Reinaldo Orellana Carrasco y el Marinero 1° Javier Palacios Venegas, recibieron el 21 de mayo, de manos del Presidente de la República, Sebastián Piñera Echenique, la condecoración “Al Valor” por realizar destacadas acciones, más allá del cumplimiento de su deber, durante el cataclismo del 27 de febrero. Los dos primeros fueron condecorados por demostrar especial arrojo y valentía, arriesgando su vida durante el tsunami que afectó al puerto de Talcahuano, conformando en forma voluntaria la dotación del RPS “Fueguino”, ayudando a zarpar y salir de la dársena al submarino “Carrera” y evitando daños a los submarinos “O’Higgins” y “Thomson”. El Soldado Orellana, por demostrar especial arrojo y valentía al salvar a tres personas desde sus vehículos que eran arrastrados por el maremoto, entre el sector de Isla Rocuant y el peaje de Talcahuano, poniendo en riesgo su vida. Finalmente, el Marinero Palacios, por demostrar especial arrojo y valentía al presentarse en forma voluntaria como patrón del YFB “Meteoro”, zarpando y navegando dicha Unidad, salvándola del riesgo existente y arriesgando su vida.
INFIERNO EN EL MAR
 Sargento 2º Héctor Valladares Cáceres, conformó de forma voluntaria la dotación del RPS "Fueguino" |
La madrugada del 27F, el Sargento 2° Héctos Valladares Cáceres y el Cabo 1° José Muñoz Castro, no dudaron un segundo en prestar ayuda a sus compañeros que se encontraban de guardia en los submarinos, y a las naves propiamente tales, al ver que el mar se estaba recogiendo. Tomaron el remolcador “Fueguino”, de 14 metros de largo, y auxiliaron al “Carrera”, primero llevándolo cerca del Faro Belén y regresaron a buscar al “O’Higgins” y el “Thomson”. Luego, debieron volver a sacar al “Carrera” de la dársena. Navegaban en medio de la ola del tsunami, por lo que tenían que evadir diques flotantes, contenedores, barcos, escombros, todos sueltos y llevados de aquí para allá por el mar frente al Molo 500. Finalmente, y después de quedar sin energía eléctrica ni propulsión, consiguieron acercarse al “Merino”, desde donde le lanzaron una cuerda y quedaron amarrados.
 Cabo 1º José Muñoz Castro, del RPS "Fueguino" |
“Eran alrededor de las 4 y media de la mañana, cuando el agua comenzó a bajar rápidamente. Después de que largáramos al Carrera, volvimos al interior de la dársena de ASMAR a tratar de cooperar con el resto de las embarcaciones y ayudarlas en las maniobras de zarpe. En ese minuto, una marejada nos dejó encima de un muelle; nos dejó colgando del muelle en un ángulo de unos 30° hacia abajo y después la misma marejada nos botó y nos sacó de ese sector y nos tiró al agua nuevamente. Fue un momento complicado, abajo era muy poca el agua que había, si nos dábamos vuelta, y si caíamos del remolcador, otra habría sido la historia”, recuerdan ambos marinos.
 Marinero 1º Javier Palacios Venegas estuvo al mando del "Meteoro" la madrugada del 27 de Febrero |
Una situación similiar le tocó vivir al Marinero Javier Palacios. Recién iniciando su carrera de marino, vivió el terremoto en la Isla Quiriquina. Aquel día estaba de guardia, a bordo del “Meteoro”, uno de los transbordadores que brindan conectividad a la Escuela de Grumetes con la Base Naval de Talcahuano. Despertó con el terremoto y de inmediato bajó a la máquina de la unidad para prepararse para el zarpe, gracias a las instrucciones del Sargento Toledo, quien supuso que se iba a producir un tsunami. “Zarpé con tres reclutas y el Marinero peluquero Lozano. Ninguno tenía mucha experiencia. Estuve al mando hasta las 7 de la mañana hasta que un Sargento logró abordar y tomar el control. Fue una situación que nunca había vivido y con gente sin experiencia, así que pensé que lo más importante era no perder el control. Por suerte lo enfrentamos bien”.
HÉROE ANÓNIMO
 Soldado 1ºIM Reinaldo Orellana Carrasco, siendo felicitado por el Presidente de la República, Sebastián Piñera Echenique, luego de recibir la condecoración "Al Valor" |
El Soldado 1° Reinaldo Orellana partió a dedo desde su casa en Lirquén a la Base Naval de Talcahuano. Eran alrededor de las 5:30 de la madrugada cuando, junto al conductor del auto, Javier Villegas, iban entre el peaje de Talcahuano e Isla Rocuant de la ruta Interportuaria, y los alcanzó la ola, dejándolos atrapados entre el mar y la reja de alambre de púas de la carretera. La corriente de agua era tan fuerte que llegó hasta la mitad del automóvil; el Soldado Orellana abrió la ventana, logrando subir al techo del auto, lo mismo hizo Javier con ayuda del soldado. Sin embargo, el otro acompañante, un hombre mayor, fue arrastrado por la corriente.
Una vez en la carretera, luego de haber nadado y ayudado a cruzar a Villegas, ambos detuvieron a los demás autos que se dirigían a Talcahuano, para que no siguieran hacia el tsunami. En un momento, escuchó gritos, consiguió un alicate, rompió la alambrada y, nadando, rescató a dos hombres perdidos en el agua para llevarlos a la carretera. En total, el Soldado Orellana salvó a tres personas de la muerte. Un héroe anónimo, ya que se supo de su identidad días después de ocurrido estos hechos.
Una vez ocurrida la tragedia, ninguno de estos hombres de mar pensó en distinciones. Según ellos, cumplieron con lo que consideran una obligación del que jura a la bandera: ayudar a quien está en peligro, aun a costa de su propia vida. Respecto de la condecoración, el Soldado 1° Infante de Marina Reinaldo Orellana expresa que “para un marino no es una medalla que a uno simplemente llega y postula o espera en el tiempo que le llegue, sino que es un reconocimiento único; son muy pocas las personas que llegan a tener este tipo de medallas, y para mí son sentimientos muy encontrados, alegría y al mismo tiempo recuerdo a Javier: muchas gracias a él por haber informado todo esto y a mi Mando por haberse hecho cargo de hacerse todo público. Mi intención nunca fue ser héroe, son cosas de instinto, situaciones que a uno le enseñan, desde cuando ingresas a las escuelas matrices, que es siempre tomar la iniciativa para estas cosas. Estuve en el momento preciso e hice lo que tenía que hacer.”