Chile es un país esencialmente marítimo; el mar es vital para su desarrollo y fundamental para la subsistencia de su población. Sin ser una isla, sus características geográficas y ubicación en el mundo impusieron desde siempre el uso del mar: del mar vinieron sus primeros habitantes; por mar pudo España materializar su conquista, y cuando perdió su control, nació el Chile independiente.
El mar no es una barrera ni constituye un problema, sino que ofrece múltiples oportunidades; es y será una adecuada vía de comunicación económica, social y política con el resto del mundo, y una enorme fuente de variados recursos vivos y no vivos, así como un medio ambiente propicio para el desarrollo de actividades productivas.
El empleo del mar que nos hace posible extraer sus riquezas, que posibilita nuevos medios de producción, y que permite transportar nuestros productos, ha sido indispensable para nuestro desarrollo, tal como lo ha demostrado nuestra historia. Será nuestra conciencia marítima, entendida como el acabado conocimiento del enorme espacio de mar que nos pertenece y los grandes beneficios que nos brinda su explotación, la que nos impulse como sociedad a enfrentar los desafíos que estas oportunidades importan.
CONCIENCIA MARÍTIMA NACIONAL
El mar no es un medio fácil; requiere conocimiento, capacitación y carácter para usarlo integralmente en beneficio nacional. En ese sentido, la Armada tiene como una de sus funciones preservar y enriquecer el conocimiento de este inapreciable recurso, el que desde la década de los setenta ostenta un mes propio para su celebración, la que ya se ha transformado en tradición.
La Institución asumió, desde su nacimiento, esta tarea de convencer a los chilenos de la importancia que tiene el mar para el destino nacional. No sólo porque ella realiza su acción en el mar, sino porque también le recorre a su largo y ancho, entregando a sus miembros una visión especial necesaria para comprender a totalidad su significado. Durante el Mes del Mar se desarrollan intensas actividades marítimas, náuticas, históricas y culturales, que tienen por fin acercar a la ciudadanía al mar.
TODO EL AÑO
El gran centro histórico y cultural de la Armada es el Museo Naval y Marítimo de Valparaíso. En él trabajan voluntariamente los Suboficiales Mayores Manuel Mancilla Narváez y Héctor Morales Olguín, quienes dedican un día a la semana cada uno a servir de guías a los turistas que buscan conocer un poco más de cerca la historia, las tradiciones y el patrimonio de la Armada.
Si bien está abierto todo el año, la afluencia de público claramente sube durante el Mes del Mar. Los niños y los adultos mayores son quienes más gozan con la exposición, y más aún con las anécdotas que estos viejos lobos de mar les narran a sus visitantes para encantarlos con nuestra historia. Y parte fundamental de estas historias y anécdotas tiene directa relación con la vida de Arturo Prat y sus hombres, que ellos utilizan para inculcar en los más pequeños el amor por su patria y por su mar. Como relata el Suboficial Mayor Mancilla, “los niños se entusiasman, especialmente los que no viven cerca del mar. Siempre están atentos a lo que uno les dice, hacen preguntas y se nota que les interesa”. Agrega que “el mar es el futuro de la humanidad, y a veces nosotros no lo aprovechamos como debiéramos. Su riqueza es fabulosa”.
Para ellos, el incentivar de esta manera a las futuras generaciones implica sensibilizarlos acerca de la importancia de nuestro mar; de acuerdo con el Suboficial Mayor Morales, ellos fueron afortunados, ya que vivieron durante el servicio activo tres épocas distintas para la Marina: “me inicié en la ´Esmeralda´, un velero muy especial, luego pasé a los buques a carbón y terminé mi carrera en una unidad a petróleo”. Estas experiencias son las que hoy aplican con gusto y voluntariamente durante sus recorridos por el Museo, transformándose en la cara viva de una historia digna de contar y proteger, y que refleja parte de esa historia que vincula a la Armada y a nuestro país con ese mar que cada día tranquilo nos baña.