El compromiso de la Armada: apoyo permanente a los territorios insulares

Durante sus últimas dos comisiones al Archipiélago de Juan Fernández, la LST “Valdivia” realizó todos sus esfuerzos para que los niños de San Juan Bautista hoy puedan retomar sus estudios y para que la comunidad, lo antes posible, pueda volver a funcionar con normalidad


Aunque antes no le gustaba ir a clases, ahora esperaba ansioso que comiencen. Kavin Recabarren, este año, debería estar cursando tercero medio, pero las 3 olas de más de 15 metros que azotaron el Archipiélago durante la madrugada del 27 de febrero dejaron en ruinas su escuela y todo aquello que encontraron a su paso en los sectores bajos del poblado San Juan Bautista, en la isla Robinson Crusoe.

 

Al igual que Kavin, en el Archipiélago de Juan Fernández hay más de 100 niños en edad escolar que no sabían con certeza si podrían volver a estudiar. La llegada de la Barcaza “Valdivia”, la tarde del 8 de abril, significó que las vacaciones forzadas tendrían fecha de término. A bordo la unidad traía su escuela modular, la que gracias a “Desafío Levantemos Chile”, organización impulsada por Felipe Cubillos para la construcción de escuelas modulares en los lugares más afectados por la catástrofe, se transformaría en escasas dos semanas en 6 salas de clases, 2 laboratorios de computación, biblioteca, cocina, casino y baños. Bautizada como “Escuela Insular Robinson Crusoe”, abrió sus puertas el 22 de abril.

 

EL ESPÍRITU DE LA “VALDIVIA”

 

La “Valdivia”, señala su Comandante, Capitán de Navío Alfredo Whittle Pinto, “es un buque especial para realizar comisiones de apoyo humanitario, debido a que posee las condiciones para trasladar grandes cantidades de carga y personas. Se puede decir que es autosuficiente, ya que donde vaya será capaz de cubrir todas las necesidades”. Los habitantes del poblado los esperaban ansiosos. Y es que como señala Milene Gálvez, una de las residentes de Juan Fernández, “estábamos esperando inquietos la llegada de la ´Valdivia´, porque cuando están los buques nos sentimos acompañados y seguros”.

 

La presencia naval en la isla se nota. En esta ocasión, además de efectuar el traslado, el desembarque y la construcción de la escuela, los 250 marinos apoyaron también a la comunidad fernandeciana médica, técnica y emocionalmente. Junto a los 208 pasajeros, se reorganizaron para trabajar en conjunto y en función de un mismo objetivo.

 

UNA CARRERA CONTRA EL TIEMPO

 

Una vez que la “Valdivia” varó, como en una carrera contra el tiempo, los 458 tripulantes tomaron sus posiciones. Mientras la Banda Naval saludaba con Brazas a Ceñir a la comunidad, un grupo de Buzos Tácticos comenzaba la rebusca de los cuerpos de los desaparecidos e iniciaba las labores de reposicionamiento de las boyas suspendidas por el maremoto. Una Unidad de Infantes de Marina daba la venia para empezar el desembarque de los módulos de la escuela, mientras los miembros del Comando Anfibio y de Transportes Navales (COMANFITRAN) se dirigían hasta los terrenos en que se ubicaría el nuevo colegio para ayudar en labores de construcción. En paralelo, los miembros del Círculo de Teatro de la Armada corrían a levantar la escenografía para la exhibición de su obra “La remolienda”, mientras el equipo médico dental se reunía con la Directora de la posta local para ofrecer y programar sus servicios.

 

Los días en que la “Valdivia” permanece varada en Bahía Cumberland la actividad no da tregua. Mediante turnos, día y noche, su dotación trabaja sin cesar en la faena de carga y descarga, transformándose el sonido de las grúas y los motores en la banda sonora de la isla.

 

RESULTADOS CONCRETOS

 

El Comandante en Jefe de la Primera Zona Naval, Contraalmirante José Miguel Romero Aguirre, realizó una visita de inspección por el Archipiélago el último día de faena de la unidad. Tras concluirla se mostró asombrado, ya que “yo vine el 16 de marzo y se nota un cambio, un espíritu diferente, que vuelve la normalidad y que la gente vuelve a su naturaleza”.

 

La primera comisión había superado las expectativas iniciales del operativo. La escuela había tomado forma, las 47 personas que necesitaban consultas médicas y las 55 que requerían tratamiento dental tuvieron acceso a una atención completa, las boyas volvían a ocupar su lugar original, los fernandencianos habían bailado con la Banda Naval y reído con la picaresca obra presentada, llegando a olvidar sus temores y problemas.

 

Durante la segunda comisión, que llegó a la isla el miércoles 21, continuaron los operativos de salud y las labores de la limpieza y retiro de escombros. Además, la dotación de la “Valdivia” tuvo la alegría de participar en la inauguración de la Escuela que ellos mismos habían transportado. Por ello, el Comandante Whittle señaló sentirse “muy orgulloso de mi dotación, porque aunque están cansados y no han podido estar en sus casas desde el terremoto, logramos resultados concretos… Logramos el objetivo”.