En zonas costeras e insulares: Fuerza de Tarea Naval Biobío entró en acción

La Armada es Talcahuano y Talcahuano es la Armada es una frase que ha pegado fuerte por estos días en la Institución. Por ello, no extraña que quienes participan de esta iniciativa se entreguen de todo corazón a este nuevo desafío.


El terremoto y tsunami del pasado 27 de febrero dejaron una larga lista de tareas en los más diversos ámbitos productivos y sociales. Las autoridades comunales, regionales y nacionales coinciden en manifestar que para materializar la reconstrucción será necesario la colaboración, solidaridad y el trabajo conjunto de toda la sociedad. La Armada, a pesar de tener la Base Naval de Talcahuano con graves daños estructurales y operativos, ha sabido levantarse rápidamente de esta tragedia gracias al espíritu de los hombres y mujeres que integran sus filas, y ha puesto todos los medios disponibles para ayudar a la comunidad, cumpliendo así con su rol de ser una Marina comprometida con todos los chilenos.

 

TODOS JUNTOS

 

El espacio geográfico y relevantes hechos históricos unen de forma especial al puerto de Talcahuano y a la Armada. Ante la emergencia, esta condición tomó más fuerza y se graficó en la frase La Armada es Talcahuano y Talcahuano es la Armada, con la que la Institución asumió un compromiso y una responsabilidad especial con las autoridades y habitantes de la comuna. La primera medida adoptada por la Segunda Zona Naval fue formar un comité para brindar seguridad, distribuir agua y alimentos, instalar albergues y generar las condiciones de salubridad necesarias para contener la emergencia.

 

Superada esta etapa, el comité se transformó en la Fuerza de Tarea Naval Bíobío, equipo multidisciplinario formado por personal de la Armada, que subordinada a la Comandancia en Jefe de la Segunda Zona Naval tiene por misión materializar el apoyo institucional en la reconstrucción de las localidades costeras e insulares de la Región del Biobío, trabajando conjuntamente con las autoridades del Gobierno Regional y comunal. Esta Fuerza de Tarea, al mando del Contraalmirante Matías Purcell Echeverría, trazó dos grandes ejes de trabajo para llevar adelante la recuperación de Talcahuano: ayuda humanitaria y recuperación de la capacidad productiva.

 

En una primera evaluación, el Almirante Purcell destacó el extraordinario accionar del contingente naval en este proceso: “siento orgullo y agradecimiento, todos comprendieron a la perfección la misión que tenemos, su impacto y las proyecciones para el futuro de la Institución y el aporte a la sociedad”.

 

Con un contingente aproximado de 600 efectivos desplegados diariamente en el centro de Talcahuano, El Morro, Santa Clara, Santa Marta y Las Salinas, entre otros, “la ayuda humanitaria la enfocamos a apoyar las labores de limpieza y restituir las condiciones básicas en los establecimientos educacionales de Talcahuano, para que los escolares volvieran a clase en las fechas establecidas. Y a colaborar en el traslado y construcción de aproximadamente mil viviendas de emergencia en el litoral de la bahía de Concepción y en el territorio insular”, señaló.

 

En el ámbito de recuperar capacidades productivas, indicó que “el despeje de escombros y retirar la techumbre del mercado central fue una tarea titánica, ejecutada en 10 días, donde participó personal de ASMAR Talcahuano, quienes con sus conocimientos técnicos apoyaron las labores de demolición inicial para estabilizar la estructura. Otra área ha sido coordinar el trabajo para desvarar los 46 pesqueros que estaban en tierra, con el apoyo de la Autoridad Marítima que inspeccionó las naves antes de regresarlas al agua. Esto fue un trabajo de ingeniería complejo, por los volúmenes de carga desplazados”.

 

VOCACIÓN DE MARINO

 

Ser parte de la Fuerza de Tarea Naval Biobío ha sido un desafío para cada uno de los Oficiales y personal de Gente de Mar; con más o menos experiencia, la vocación de servicio fue la fuerza que los hizo cruzar el portalón de sus Unidades y Reparticiones para limpiar calles, casas, distribuir aguas, alimentos y construir viviendas de emergencias, entre otras labores, que son reconocidas y valoradas por la comunidad. El Contraalmirante Purcell, que diariamente recorre los lugares donde el personal naval contribuye a la reconstrucción, se mostró impresionado por “la dignidad de la gente mayor para enfrentar la precariedad de su condición, después de la catástrofe. Y también es gratificante que la tradición, disciplina, doctrina y la formación de los marinos sea un ejemplo motivador para la ciudadanía”.

 

Grandes desafíos habrá que enfrentar para llevar adelante la reconstrucción de la comuna y sanar las heridas del alma de sus habitantes, pero con optimismo Talcahuano mira con fe el futuro, para recuperar su condición de polo de desarrollo, que le permita aportar al crecimiento de la Región del Biobío y al país.